2. PRESENTACIÓN
Desde el primer momento en que uno plasma la idea de ser parte de algo, a la vez que lo vive, surge también la necesidad de entender el proceso histórico de ese algo y que hace de nosotros lo que somos. Es así que nuestro compromiso con la universidad nos lleva a hurgar sobre el pasado de aquello que sentimos nuestro.
El estudio minucioso (eventualmente científico) de la historia hizo crecer la esperanza de un presente distinto. Así, se sacó a la luz los documentos que evidenciaban los orígenes de las organizaciones estudiantiles desde la ENAV, puntualmente, con el redescubrimiento de las ediciones de la Revista Estudiantil Agronomía que fueron publicados en 1904 y los documentos almacenados desde los años de 1950 en el local de la Federación de Estudiantes de la UNALM, FEUA. Tal trabajo devino en la elaboración de los artículos históricos “Los estudiantes universitarios y su concepción del mundo” para la Centenaria Revista Agronomía, y “¿Qué es la FEUA?” para el boletín de la FEUA.
La primera etapa experimental hizo que estudiantes de la UNALM con una formación eminentemente técnica y en ramas alejadas del estudio del pasado tuvieran por necesidad hacerse historiadores; pero hoy, entendiendo que se tiene que dejar un legado mucho más ordenado y sistémico, hacemos uso del conocimiento especializado de egresados de la Escuela Profesional de Historia de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos para realizar un proyecto viable y efectivo usando los conocimientos propios de la archivología. Hoy estamos dando el primer paso para aportar al entendimiento del papel de la Universidad Nacional Agraria en el Perú, pero no es cualquier paso.
Cuatro son los principales libros que describen la historia de la Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria hasta su paso a Universidad Nacional Agraria[1]. En ellos se habla de la investigación, la curricula, el ámbito de acción de la Agraria, sus principales aportes al Perú y el mundo, estructura institucional, etc. No obstante, debido a su carácter institucional la mayoría de ellos no hace mucha referencia a la vida y el quehacer del estudiante, el docente o el trabajador.
Si partimos de la definición de Universidad como espacio de formación profesional y de creación de conocimiento (cultura) para la transformación, tenemos que ambos objetivos son fundamentales para el sostenimiento de la Universidad como tal. Priorizar cualquiera de ellas en desmedro de la otra tergiversaría la esencia misma de la institución para más temprano que tarde terminar socavando sus cimientos. Por tal, el entender el quehacer histórico del principal objetivo social de la Universidad, la formación de profesionales ciudadanos, es necesario e indispensable si creemos imprescindible modernizarla y adecuarla al nuevo milenio.
¿Aportaron en algo al desarrollo de la Agraria? ¿De que manera expresaron su formación intelectual? ¿Fueron simples receptores y repetidores de conocimientos o con su organización engrandecieron la institución?
[1] “Enfrentando la Adversidad Camino a la Gloria”, de Orlando Olcese. Ediagraria, 2002, “La Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria” de Georges Vanderghem (1993, segunda edición a la de 1927), “La ENAV en sus bodas de oro de Alberto León Fontenoy” (1993, segunda edición) y “Alma mater molinera” de Antonio Bacigalupo Palomino (2003, impreso en RCL-FAO, Santiago de Chile).
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